lunes, 17 de junio de 2013

Orieta y Manuel

- Estás enferma mi amor, al final la cita no es mas importante que tú, me quedaré contigo, los dos solos, te haré té y te leeré bajito un par de cuentos interesantes que descubrí perdidos en una revista de los setentas.

- No es justo Manuel, hay gente esperándote y no los debes dejar plantados, esto es un resfriado, no le demos la importancia que no tiene, ellos te han preparado un homenaje, ve y después me cuentas.

- Solamente iré si me prometes que te cuidarás, recuerda que nos juramos que suspenderíamos todas las festividades si no te mejorabas.

- Vete, ya te dije que es una gripe mal cuidada. Le repitió Orieta con una ligera falta de aire.

Manuel agarró las llaves del carro, le dio un beso en la frente y enfiló el camino dejando a su mujer en la cama.

Por el camino la sentía toser con desesperación pero mientras se acercaba al restaurante los quejidos se fueron haciendo débiles, muy débiles, hasta desaparecer.

Manuel se engrasó los dedos tragando dos libras de carne de cerdo eufórico en el festejo mientras Orieta apretaba los suyos, sola, hundiéndose la glotis cuando el aire se escapaba, definitivo, de su endeble armazón.

Manuel se emborrachó feliz y sebáceo, Orieta se ahogó sin cielo y compañía.


 
AMAURY PÉREZ VIDAL / LA HABANA / 2013



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